miércoles, 30 de septiembre de 2009
lunes, 28 de septiembre de 2009
Lectura pendiente
Abrió uno de los cajones de su mesilla de noche. Cuando vio esa cantidad de libros apilada se gustó a sí misma. Después recordó que algunos están a mitad, que otros ni siquiera los empezó después de comprarlos. Tras hacer sitio en el siguiente para guardar las revistas del fin de semana, volvió al cajón de arriba y repasó los títulos. Sorprendida al ver que se los había leído todos, levantó la mirada hacia arriba y, ahí, amontonados al lado del despertador, estaban esos que tanto le remuerden la conciencia.
jueves, 24 de septiembre de 2009
Filiación
Ella le pide que le dé algo mientras el hombre con el cepillo se acerca. Antes de que llegue la cesta por su lado pone dos euros en su mano vieja. Por primera vez es la hija quien pone una moneda en la mano de la madre. Le devuelve así todas aquellas que divertida pedía cuando era una niña. Ese día fue hija más que nunca.
miércoles, 26 de agosto de 2009
La mentira
Es posible soñar con la mentira. Pensar que todo esto que tengo delante podría ser de otra manera, que lo que no sucedió fue real. La verdad podría ser una mentira que me gusta más. Pensar en la mentira puede que no sea desconfianza, quizá lo que se busca es la esperanza.
jueves, 30 de julio de 2009
Final
El calor parece un cuerpo más, pesado, dentro de la iglesia. Como si una gasa transparente me aferrara a cada paso, supero el pasillo, un primer oratorio y un segundo. A cada lado hay dos confesionarios con susurros. Mucho calor y ellos están ahí. Son las doce de la mañana y no sé hace cuánto tiempo les dijeron que habían superado la edad para trabajar. A primera hora, a última, en cada misa está esa población envejecida de la que tanto hablan.
Custodian los edificios de los que no han sido expulsados. Leen, entonan el rosario, arreglan las flores, cansan al cura e inician confesiones interminables. Rondan los templos como los perros dan vueltas sobre sí mismos para encontrar asiento. Llega la madurez y encuentran agallas para escuchar el silencio. Los achaques no desentonan con las grietas de la Catedral. Aguantan erguidos en esos bancos huesudos. Ellos engalanan el final con misa diaria.
Custodian los edificios de los que no han sido expulsados. Leen, entonan el rosario, arreglan las flores, cansan al cura e inician confesiones interminables. Rondan los templos como los perros dan vueltas sobre sí mismos para encontrar asiento. Llega la madurez y encuentran agallas para escuchar el silencio. Los achaques no desentonan con las grietas de la Catedral. Aguantan erguidos en esos bancos huesudos. Ellos engalanan el final con misa diaria.
jueves, 16 de julio de 2009
¿Arte?
El tiempo que dedicamos a algo previo es infinito. Existen recuerdos del futuro, todo eso que se imagina cuando todavía no ha sucedido. Visiones condenadas a no realizarse. Creaciones propias a las que queremos más que a los recuerdos reales del pasado. Creatividad con nosotros mismos. ¿Arte?
lunes, 25 de mayo de 2009
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